13 Noviembre 2009

¿ Y qué fue de aquella coctelera inicial?
...del calor de sus letras...
¿Dónde están todas esas ideas, cuentos, anécdotas...?
¿Qué pasó con los espacios personales, con todo eso que compartimos?
Si te despistabas un par de días, tenías que ponerte en cola para leer todas las actualizaciones, poder visitar y comentar a todos tus amigos...
Mientras seguían llegando nuevos....
Ya pocos quedamos.
Mientras pasan los días y hay más blogs cerrados, abandonados, sin despedidas...
Algunos somos los que actualizamos, leemos y comentamos...
¿No os apetece que este lugar sea como antes?
Porque yo lo extraño bastante.
Me apasiona escribir y seguiré por aquí....
Por muy poco tiempo que tenga encontraré un hueco para seguir
servido por nazul
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6 Noviembre 2009
No hay ni un solo día que no te recuerde,
porque dejaste huellas profundas dentro de mí.
Y he fraguado los surcos,
mientras preparaba un nuevo camino,
en el que transmitiré tus pasos
pero te sigo extrañando como al principio.

Cierro los ojos y recorro velozmente las calles de un pueblo tranquilo, donde apenas hay coches ni contaminación. La gente es campechana, amable y también un tanto cotilla aunque el sabor de lo conocido puede más en momentos de añoranza.
Visiono aquella hoja entreabierta de la puerta, casi sin hacer ruido me cuelo en su interior. Un olor inconfundible, pisto para almorzar. Sigo deslizándome despacio, hasta el final, y allí está entre sus fogones, con el delantal blanco con flores que cubre su hermosa barriga. Al grito de abuela suelta las paletas para venir corriendo a besarme, hasta estrujarme. Y charlamos en mitad de la mañana mientras el sol inunda la estancia a través de la cristalera. Y no taso las tardes, en la mesa de hule impecable, con olor a café y roscos recién hechos.
Y la miro. ¡ Cuánta sabiduría bajo aquel pelaje blanco! Y anoto las recetas de cocina que desde muy pequeña me hizo apuntar en una libreta. Y mi marido, hoy día, lo agradece; mientras ella sonríe desde allá donde está.
Saboreo aquellos huevos fritos con patatas, su gazpacho, las lentejas y un largo etcétera, a los que debía añadirle un ingrediente que sólo ella poseía porque, con los mismos, ninguno sabe igual.
Me detengo a olfatear sus pestiños de Semana Santa y disfruto con aquella época, en las que venían festividades y, la estancia en su casa que me dejó un sabor aposentado en un rincón de mi palpitante paladar.
Continúo caminando hasta el corral, donde era verano y los pasábamos juntas. Días que se convertían en hálito para hacer más presto el invierno.
Allí todos mis inventos tenían valor, horas que se esfumaban tras infinitas posibilidades de juegos. Los chapuzones en el pilón donde muy temprano había lavado la ropa, a mano -y sonrío- porque añadía que su lavadora no la dejaba tan impecable.
Y nunca importó si me mojaba los pies, si de arriba-abajo me empapaba con el grifo atascado de la pileta o si dejaba huellas tras la corriente recién fregada porque siempre había una toalla mullida con olor a casa de mi abuela, unas palabras mágicas y un no pasa nada esto se recoge rápido.
Probé un trozo de sandía que aún, sin refrigerar, siempre estaba fría. Y me tumbé a dormir la siesta, en un colchón en mitad del portal y, sin aire acondicionado, se estaba más fresco. Descansé entre aquellas sábanas blancas que había bordado a mano para su ajuar, mientras le "hablaba" a mi abuelo, cuando eran mocitos; en el tiempo que le quedaba libre tras viajar una y otra vez acarreando agua de la fuente para que pudieran asearse todos, cocinar para una numerosa familia, cuidar a sus hermanos pequeños, limpiar, comprar, barrer, coser, ir a misa y trabajar toda una jornada como planchadora fuera de casa. Sin duda, aquellos días tenían más de veinticuatro horas porque, sin comodidades, todo estaba listo, bien hecho y sobraba tiempo.
Vi los utensilios de barro en la cocina, que conservaban mejor el sabor. Y aquellas puestas de sol en la azotea con la estampa de la vieja torre de la iglesia y las cigüeñas enseñando a volar a sus crías, los paseos por la plaza, el pilla-pilla con los nietos de sus vecinos, los helados en el puente...junto al parque de arena, la bicicleta, los toboganes, el escondite, los columpios, las canciones en la mecedora tapizada, los disfraces en el desván, el árbol de Navidad, el día de Reyes, la bandeja de los turrones, el olor a los polvos de la cara, también el de Heno de Pravia y Gota de Oro y...
Cuántas y tantas anécdotas por contar, momentos que jamás volverán. No podía soportar ese lugar. Dejé una rosa blanca en su tumba, me sequé las lágrimas y me fui.
Hace tres años que ya no está, dejando un sin definir que por más que escriba no se resumirá. Ahora que voy a ser madre pienso en la profundidad de un abuelo en la vida de un niño. ¡Cómo me gustaría que estuviera aquí! Aunque de otro modo, lo está.
Gracias abuela por todo lo que en mí, queda de ti.
Agosto 09
servido por nazul
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29 Octubre 2009
Salí con Taifuag a recolectar castañas pero, debido a mi tripota, me costaba avanzar sin dificultad por lo que decidí caminar para estirar las piernas y así fue como llegué hasta la gruta del duende azul.
Me senté en una enorme piedra plana desde donde se podía divisar aquel pequeño o gran paraíso de tonalidades relajantes y esencias naturales. Taifuag me había hablado de la existencia de este duende, Pabc, y de sus facultades, así como de su sencillez y esa habilidad para no hacerse notar pero agradecí enormemente haber encontrado ese lugar y apreciar la lección que le dio a algunos de los duendes que pululaban por allí.
Con un gorro añil y la piel del color de los pitufos, sin más argumentos que su inteligencia y sabiduría, comenzó a detallar una serie de elementos que nunca debía faltar en lo que denominó: la mochila de su ser.

"Pase lo que pase en la vida, estés arriba o abajo, nunca olvides portar contigo:
La prudencia. Para que esté presente en ti la reflexión, la precaución y la moderación.
La calma. Que la paz y la tranquilidad te acompañen en tu día a día.
La confianza. De la mano de la seguridad en uno mismo, del valor, de las cualidades. De la firme esperanza, la decisión y el ánimo.
La inteligencia. Que se irá desarrollando con el aprendizaje, el análisis, la comprensión. La habilidad, la destreza y la experiencia.
La bondad. Que destaque la calidad de bueno, la inclinación natural hacia el bien. Que te lleve a una suavidad de carácter y te haga ser amable. Sin olvidar la cortesía y el favor.
Trabaja constantemente la asertividad e irás tomando habilidad para expresar con facilidad y sin ansiedad el propio punto de vista, afirmar o ratificar los propios intereses, sin negar los de los demás ni emplear modos socialmente inaceptables.
Aprenderás a limitar, a acotar, a reducir, a traspasar, a atenerse. No dejes que nadie traspase tu ser sin tu consentimiento, porque recuerda que algunas cosas que nos suceden: malos modos, desplantes, chantajes, risas, marañas...nos pasan porque se lo estamos permitiendo al otro. Y aún así te sucederán, pero ve cultivando tus acotaciones tras uno de estos actos. No será fácil pero recuerda que a veces es mejor "ponerse una vez colorado que no veinte amarillo".
Estés donde estés. No dejes atrás la humildad. No presumas de logros y reconoce tus fracasos. Actúa sin orgullo.
Pasarás por muchos estados anímicos, por infinidad de emociones, sentimientos y pensamientos pero nunca olvides equilibrarlos con los elementos esenciales de tu ser.
Llorar, reír, subir y caer para siempre avanzar, para fortalecer.
No está de más que alguna vez portes con algo equivocado en la mochila. Si dominas el resto de esencias sabrás diferenciarlo y eliminarlo. Sin contar con el aprendizaje que habrás obtenido.
No olvides que lo que hoy está arriba, mañana puede estar abajo y viceversa. Por eso lo que siempre debe permanecer es tu propio ser".
Me alegré enormemente haber descansado justo al lado de esa gruta, y pensé en mi pequeño tesoro, en todas esas charlitas que ella y yo tendríamos a lo largo de la vida...inventando cuentos mágicos, repletos de fantasía, para traerlos y aplicarlos a la realidad.
servido por nazul
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14 Octubre 2009
Una vez que había llevado a cabo la búsqueda, amanecí con ese sabor dulce que deja lo bueno, lo bien hecho o simplemente lo que llevaba tanto tiempo queriendo hacer. Y ahora la satisfacción me ronda porque salió mejor de lo que hubiera imaginado, casi como si la preparación fuese de mucho tiempo ha y, sin embargo, aproveché ese impulso en un día donde me prometí que no pondría freno. Me adentré en la búsqueda de ese deseo que tenía en la mente y en el corazón desde que tuve uso de la razón, de los sentimientos que perduran y de todo eso que es importante en nuestra vida porque un día, sin más, puede que hayan desaparecido las huellas.
Sabía que los orígenes de mi familia paterna eran granadinos, y sentía una curiosidad inmensa en investigar si quedaba algún pariente en aquel lugar. Me apetecía caminar por las calles donde mi abuelo se crió, jugó y sobretodo trabajó. Conocer un término donde mi bisabuela pasó su infancia, adolescencia, juventud y madurez hasta que quedó viuda con cinco hijos varones y, entonces, emigraron.
Un coche con depósito lleno, mapa, un bloc de notas, un bolígrafo, mi cámara de fotos, un apellido y muchas ganas de aprovechar ese viaje. Era todo lo que necesitaba para poner en marcha mi fisgona chifladura.

Me sobresalté cuando leí el nombre de aquel pueblo que hasta ahora sólo había sido una lejana memoria, sin demasiadas vueltas, sin mucho recoveco. Siguiendo algunas curvas y adentrándome en esos hermosos paisajes de la sierra de "Graná", como a ellos les gusta llamarla. Recorrí en coche sus dos calles y media, para tantear el terreno, y aparqué junto a la plaza de la iglesia. Buscaba a una persona mayor, alguien que tuviera unos setenta u ochenta años que hubiera sido de la generación de mi abuelo, que pudiera darme alguna pista. Despacio, marcando las pisadas de un tiempo vivido, cruzaba la calle una mujer que me recibió amablemente y bastó indicar el apellido que yo aporté para emocionarse, para nombrarme a mi bisabuela y a todos sus hijos. En unos segundos mi corazón palpitó porque a la primera había encontrado a una persona que los había conocido. Mi bisabuela y la madre de esta anciana habían sido amigas y compartido montones de vivencias. Me indicó la casa donde podía encontrar a un primo de mi abuelo y, agradeciendo enormemente la valiosa información, emprendí mi marcha hacia la calle de atrás.
Un hombre mayor, como ahora podría ser mi abuelo, delicado de salud pero con una mente prodigiosa, con esposa, hijas, nietos y bisnietos. Se emocionó, recordó a toda la familia, preguntó por sus primos que desgraciadamente ninguno vive. Me ofreció datos valiosos, rellenando huecos de un pasado que hoy es mi presente, de unos orígenes a los que pertenezco y de los que, aunque lejanas, quedan brotes de las principales raíces.
Y paseé bajo los chopos donde, probablemente, Lorca se inspiró para crear alguna de sus obras. Respiré un ambiente tranquilo, lejos de la contaminación y el ruido, saboreé los colores de esas tierras granadinas que son un poco mías: verdes amarillentos, anaranjado terroso y azules pacíficos. Conocí un pueblo de antaño, sin demasiada evolución. Estuve con gente cercana, dispuesta a ayudar, amable, campechana y humilde desde el corazón.
Cerré los ojos y respiré con satisfacción. Vi a aquellos ángeles que murieron casi sucesivamente cuando yo aún no había cumplido los cinco años, incluida mi bisabuela, pero los recuerdo en una imagen que jamás olvidaré, mientras esté lúcida...claro.
Pasé la mano por mi vientre y pensé en Paula, otra rama de aquel amplio árbol genealógico. Pensé también en el tío Rafael, al que acababa de conocer, qué cantidad de emociones y recuerdos debían haber pasado por su mente y corazón en tan sólo un momento. Un día está uno tan tranquilo en su casa y aparece un pariente lejano en busca de orígenes....triste y bonito a la vez. Sólo espero que este hombre estuviera bien después.
Además de los recuerdos, esta saga familiar nos dejó una receta buenísima, típicamente granadina.
Se la dedico especialmente a Samira, que le prometí que la incluiría en un post.
Remojón: naranja troceada, bacalao desmigado, cebolla picada, aceitunas rellenas de anchoa y aceite de oliva. (He podido comprobar que hay más variedades de ingredientes en este remojón granadino, pero nosotros la preparamos tal como nos la transmitió nuestra bisabuela. Es muy fresquita y saludable, espero que os guste).
Esta rama genealógica fue encontrada gracias al apoyo de mi compañero de viaje, en este y en la vida, mi mejor amigo: mi marido. Y también tengo que agradecer a nuestra pequeña que lleva cinco meses de gestación en mi vientre, que ha generado nuevas emociones, sensaciones, impulsos, prioridades...que de algún modo me ha hecho conectar con esos ángeles que se fueron pero siempre permanecerán.

Oye hijo mío el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.
(El silencio, Federico García Lorca)
servido por nazul
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28 Septiembre 2009
Eres mi despertar,
mi caminar y
mi aliento.
Lloré cuando te vi moverte dentro,
en la última eco.
Tanta perfección en tan poco tiempo, y
tu latir que paralizó aquel momento,
haciéndome volar más allá del firmamento.
Una lágrima se deslizó
cuando vimos a la niña que nos ocupa el tiempo.
Sin palabras, sólo sintiendo.
Paula, la pequeña de mis sueños,
el mayor tesoro que tengo.
Me subí a una nube
y, de bajar no tengo pensamiento.
Sólo sé que aún no has nacido,
pero estás dentro de mí y
necesito expresarte lo mucho que te quiero.
Con todo mi amor, mamá

servido por nazul
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15 Septiembre 2009
Era un mañana de primavera, un domingo donde los rayos de sol asomaban tras las nubes que aún dormitaban. Un 23 de Abril de 2006, cuando todavía, por motivos laborales, a él y a mí, nos separaban muchos kilómetros para poder estar juntos cada día. Donde, a esas alturas, lo único que nos mantenía con fuerza eran todos los preparativos que, con tanta ilusión, disponíamos para la fecha de nuestro enlace. Entonces ya no habría despedidas, ni lágrimas, ni más separaciones. Donde la cuenta atrás cada vez era más lenta a la vez de pesada. Aunque si lo comparábamos con los años anteriores de distancia no era casi nada, pero cada día se hacía más larga la espera.
Me levanté de un salto y preparé un fugaz viaje, a sabiendas que los kilómetros se sumarían a los que me esperaban toda la semana...¿qué más daba el cansancio si íbamos a pasar unas horas juntos? "A la luna viajaría aunque fuera para verte de lejos"...mientras una mueca surcaba mis labios por una frase tan aparentemente cursi pero con un mensaje profundo, como el amor que sentíamos el uno por el otro.
La ilusión con la que subí al piso, ese cosquilleo en el estómago que me aceleraba las pulsaciones, imaginar la expresión de su rostro tras la sorpresa, el deseo de fundirme en un beso apasionado...se desvaneció cuando comprobé que no estaba. Puesto que iba a pasar toda la mañana en casa con trabajo atrasado, lo esperé el tiempo que me pareció suficiente para saber que no vendría antes de marcharme.
Sin pensar nada concreto pero sintiendo algo particular, aparqué junto a la ribera, tomé mi cámara y crucé al otro lado para hacer unas fotografías de la ciudad, con el puente romano de fondo. Entonces lo vi, había leído en el periódico que lo habían instalado en mitad del río pero no me lo imaginaba así. Sin embargo, allí estaba tan pancho tomando el suave sol primaveral sin importarle las miradas y grabaciones de los curiosos que nos acercábamos. Peloncho, sonriente, con una buena dosis de gamberrada a lo Duchamp.

"El hombre río", una propuesta de Rafael Cornejo y Paco Martos que habían pedido una oportunidad. Consiguieron que la escultura nos gustara a todos, causando furor entre pequeños y mayores, menos a los que opinaban que no era bueno dejarla.
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir planteaba su retirada, por su composición de corcho que podría ser tóxica y que, al fin y al cabo, era una construcción ilegal. Todas las expectativas que durante épocas se habían volcado con el río invitaban a gente que no querían esperar más, reivindicando que el Guadalquivir, como tótem, como símbolo, nos pertenece a todos y de ese modo habían asumido el derecho como propio. Los autores de tan polémica escultura, sostenían y sostienen que toda la ciudad puede ser un espacio artístico.
Unas horas después regresé al apartamento por si mi amor había vuelto de donde quisiera que estuviese, pero la casa estaba tal como la dejé. No había rastro. Ya era tiempo suficiente para estar de regreso si es que tenía pensado comer en casa. Por lo que a mí respectaba había perdido el apetito. Le dejé una nota en la mesa del salón y opté por llamarlo cuando estuviera de vuelta en mi ciudad. Me esperaban muchos kilómetros de viaje y, al fin y al cabo, los dos habíamos hecho otros planes distintos del que nos habíamos contado la noche anterior. Estaba tranquila, porque además de mi amor, era mi amigo, mi confidente y mi mayor apoyo. No había nada que temer ni nada que ocultar, pero una parte de mí, se preguntaba por qué no me habría dicho realmente dónde pasaría el domingo.
Llegué a casa casi al anochecer, estaba agotada y un poco enrabietada. Con la situación, con él y conmigo.. Me tumbé en el sofá tal como lo tuve de frente, no me apetecía ni encender la luz. La cabeza parecía que quería estallar. Ni siquiera había recibido una llamada ni un mensaje de él. No estaba enfadada pero sí un poco mosca, aunque pensándolo bien tampoco yo había dado señales de vida en todo el día. También, se suponía, que yo iba a estar en casa durante el domingo, para empezar la semana con fuerzas. Pero... ¿y si le había pasado algo? ¿tal vez algún familiar o amigo lo había necesitado?...pero ¿por qué no había llamado?...en todo el día.... ¿Por qué no lo había llamado yo? ¿Qué estaba pasando? Lo único que pasaba es que me estaba emparanoiando.
Decidí darme una ducha y comer algo, no había probado bocado en la ajetreada jornada y el estómago me empezaba a doler. Mientras trasladaba la bandeja de la cocina al salón me vino la fragancia de su olor, pero ¿por qué no nos habíamos llamado aún? no quise seguir formando de mis pensamientos un "bolón". Todo tendría una explicación.
Cuando entré al salón, me quedé alucinada y me sentí tan tonta como anonadada, además de darme un "subidón". En un pequeño rincón había una nota con una rosa roja. Habíamos planeado la misma sorpresa con idéntico resultado para ambos. Busqué en mi bolso el teléfono, marqué y en dos ocasiones me aparecía comunicando. Esta vez sonreí. Una vez más, nuestras ideas se estaban cruzando. Y volví a recordar aquella cursilada de frase que en estos momentos menos que nunca me lo parecía. Hicimos un largo viaje sólo para dejarle una nota al otro y para saber aún más que hay cosas que no se pueden conseguir pero que la esencia, las intenciones, las ideas y el sentir siempre estarán ahí. Y esa noche, más que otras, pudimos dormir tan panchos.
Una semana después, y con toda la polémica que suscitó, aquel "hombre río" se desprendió de sus anclajes y quedó varado junto a un antiguo molino. Los escultores decidieron retirarla tras la atención captada en esos días. Más tarde una escultura idéntica, aunque de poliéster, fue anclada de forma definitiva, pero esta vez fue una riada la que la hizo desprenderse y quedó muy deteriorada. Y es que no debe ser fácil que flote y además gire. Aunque para muchos, como yo, se quedó para siempre.
Tras nuestra boda yo me mudé de ciudad y me quedé con él para siempre.

servido por nazul
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9 Septiembre 2009
Desde el otro lado, sin ser partícipe de su agitado o pausado furor pero puliendo los detalles atrapados entre la bruma del descompuesto paisaje veraniego, me acurruqué en la tumbona para trabajar en el arrullado silencio del mar.
Con una amplia visión del oleaje, que besaba a las rocas con la pasión descontrolada de los impulsos de un intenso amor, ordené aquellas frases que rondaban mi mente. Me despojé de los garabatos danzantes en versos voraces por rellenar, de los huecos en blanco en días de noche.
Encontrando un punto fijo donde enfocar mi objetivo, que hilvanara con mis letras y mi modo de sentir, de descifrar los mensajes en las imágenes de la naturaleza. Y me quedé allí hasta que supe que había cambiado mi manera de pensar, que modificaba mi forma de sentir, que podía fotografiar desde otra óptica, que era capaz de invertir mi estilo de escritura y que mi vida ahora tenía otro existir.
Lo que antes importaba y ahora no, porque realmente me pertenece lo que soy en este momento.

Y sé que siempre encontraré un hueco para escribir, para continuar aprendiendo, para pulir mis artículos y para seguir.
Quien realmente quiera leerme estará por aquí, al igual que yo sé a quienes quiero seguir, pero cualquier cosa que escriba no debe servir para decir algo por decir. Hay artículos que nos interesan más, otros de los que pasamos sin más.
Un comentario siempre es de agradecer, pero "muy bonito, muy feo, hola y adiós" no ayudan a crecer, a veces parece pitorreo o que los párrafos no son de interés, por lo tanto se le quita validez. Los buenos entendedores sabrán responder.
Un blog es como un diario particular donde, con el paso del tiempo, se ve la evolución, puede ser un desahogo, un lugar de apoyo, un rincón de actualidad, un mundo mágico, una recopilación de relatos o un espacio para escapar....en definitiva, esa musa a la que hacemos volar.
Se encuentran amigos (y muy buenos) siempre se llega a todo con la verdad, y nos ayuda a crecer y mejorar.
Bienvenidos a mi espacio que se acaba de voltear, sin que haya perdido la esencia principal.
En un verano muy particular, que jamás voy a olvidar, donde mi peque ha hecho que mi vida tenga otro mirar.
De vuelta, ya era hora, a la normalidad. Poco a poco me pasaré a visitar.
Escuchen mientras tanto el agitado silencio del mar.....

servido por nazul
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22 Julio 2009
Es imposible publicar algo sin que tú surjas en el fondo de las letras, de las emociones o pensamientos que reflejan mis escritos.
Está siendo un verano distinto y tú formas parte de esos grandes cambios, de las nuevas vivencias y de todos estos únicos momentos.
Y las náuseas se esfumaron tras escuchar el latido de tu corazón, con tan sólo 17'7 milímetros de tamaño. Verte y oírte me ha cambiado la vida, mucho más allá de lo que podría imaginar, sin encontrar palabras que definan tal momento. Me las quedo para mí, para emocionarme contigo y transmitírtelas en nuestras conversaciones a solas.
En cada palpitar sentí la fuerza de las garras de nosotros dos. Tan indefenso y tan fuerte, tan pequeño y tan grande, tan imaginario y tan real.
Y tocas mi sensibilidad hasta acariciarla con tus sueños. Inspiras mi imaginación hasta inventar una nueva vida, juntos los tres. Te deslizas suavemente por mi vientre, con tan sólo 10 semanas de vida, y no lo cambia nadie, estás ahí dentro de mí.
Me voy de viaje durante un tiempo, para encontrarme con el azul del verano, o que mis vacaciones sean lo más parecido a un verano azul....(a la vuelta escribiré el post correspondiente)
Sólo quiero saber que todo marcha tan bien como hasta ahora, aunque estos primeros meses sean un poco complicados para mí....pero el latido de tu corazón marca el ritmo de mi sentir, de mi vivir y de mi existir. 1+1=3
Volveré con nuevos azules, con nuevas noticias, fotos y con muchísimas cosas por escribir y compartir....pasaré lista, no faltéis, eh?

servido por nazul
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