6 Julio 2009
Ha esperado muy calladit@ hasta que su mamá terminara el proyecto que tenía pendiente....y luego se ha hecho notar....

Diez meses que se esfumaron en tres horas de espectáculo, con un estreno triunfal. Fugacidad palpable con ojos brillantes tras la acogida del público. Fueron muchos días con instantes repletos de sofocones amenazantes pero, entre vítores y aplausos, se quedaron los mejores momentos agradables.
No faltaron sonrisas, la chispa de la felicidad compartida en más de 100 colaboradores fue una algarabía.
Copas elevadas por un brindis emotivo (algunas sin alcohol
), por el éxito, por la convivencia, por la despedida y por la unión de un proyecto en común que jamás olvidaremos.
Abrazos, besos y lágrimas presente tras evaporarse los nervios, las tensiones y los ratos menos buenos.
Felicitaciones por dos futuras mamás, una de las actrices y la aquí presente. Si todo va bien, un@ llega en Enero y otr@ en Febrero. Quién sabe, igual son dos futuros aficionados al teatro, como sus padres. No faltaron las apuestas. Desde luego no será porque no han vivido intensamente los ajetreos del último mes.
Lágrimas de despedida por saber que, aunque nos veamos, no será igual. Han sido muchos meses de trabajo intenso.
Y justo al día siguiente de mi descanso, comenzaron las náuseas....y así voy, hasta mi primera vomitona que ha sido hoy. A ratos mejor, momentos peor....y es que ahora hay alguien que manda en mí más que yo.
Espero que esta fase no se prolongue demasiado y me permita hacer vida más o menos normal, aunque todo sea por mi peque.
Estaré por aquí en la medida de lo posible, sin olvidar:
Las sonrisas que debemos mantener siempre ante las adversidades de la vida
Las lágrimas por todas aquellas cosas que nos hacen emocionarnos.
Para que cada proyecto que emprendamos se vea colmado de vítores y aplausos, sin olvidarnos de posar siempre los pies en el suelo.
Que en cada momento permanezcan los buenos recuerdos y que saquemos las mejores lecciones de los malos.
Y las náuseas que me recuerdan que un nuevo ser crece dentro de mí y que ya me ha cambiado la vida.
servido por nazul
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23 Junio 2009
Me mira a los ojos y lo miro. Nos miramos para emocionarnos juntos en ese brillo que resplandece en nuestro interior. Desde que nos conocimos habíamos hablado de cuando llegara este momento. Ahora lo es.
El reloj de mi luna, tan puntual, se ha detenido para continuar dentro de mí.
Siempre me dijeron que, cuando llega el momento, una lo sabe. Por más que trataba de imaginar ,detenerme a sentir o pensar era imposible definir el instante decisivo. Pero llegó y, cuando aparece, es verdad que lo sabes.
Desde siempre me han gustado los niños, no se me han dado nada mal, hasta el más trasto, caprichoso o inquieto se ha detenido a escuchar mis cuentos del mundo mágico, se ha atrevido a preguntar o responder, así como inventar un juego.
Soy una mujer sensible y la figura de un niño me parece fundamental en la vida, sea como hijo, sobrino, vecino, nieto, alumno, ahijado...
Los niños están llenos de inocencia, de dulzura, de ilusiones y sonrisas, con capacidades tremendas para aprender y enseñar.
Cuando él y yo nos conocimos supe de su ternura hacia los niños. Entonces él tenía cuatro sobrinos, todos varones, y me divertía mirando cómo jugaban, cómo acunaba al pequeño y así conocer esa parte tierna que los hombres también poseen.
Hemos imaginado juntos una vida en común, que ahora tenemos, unos sueños que se cumplen y otros que se caen...pero vamos de la mano, unidos hasta el final.
Hasta el pasado mes, la mejor decisión que habíamos tomado juntos había sido la de casarnos. Hoy hay una que la supera, y esa es la de tener un hijo con toda la responsabilidad que ello conlleva. Después de este año y medio para nosotros solos, ya toca, nos apetece emprender esta aventura y llenar nuestras vidas de más sonrisas e ilusiones, algo más allá para pensar que en sólo nosotros. Amueblar una de las habitaciones vacías, prepararnos para los juguetes desparramados, la alteración de horario, los cambios de pañales, las tomas, la educación, el aprendizaje juntos, la adaptación, el no dormir y el tener una responsabilidad enorme....pero todo eso ha de tener una recompensa aún mayor. Estamos seguros, porque este bebé será la culminación de todo nuestro amor.
Sólo de imaginarlo me emociono, se emociona, nos abrazamos, soñamos, reímos y seguimos caminando. Espero hacerlo todo lo mejor que pueda y sepa, siguiendo en mi afán de aprender, de ser mejor, de prosperar. Hay muchas cosas que no sé, por inexperta, como toda aquella que se enfrenta por primera vez, pero creo que con mucho amor todo se va consiguiendo.
Estoy embarazada de cinco semanas. Es muy poquito pero necesitaba contarlo, expresarlo y compartirlo! A ver cómo va sucediendo todo.
Me da igual si azul o rosa, es un decir, pienso que es una bendición enorme y como siempre escuché a mi abuela o a mi madre decir: lo único que pido a Dios es que venga bien!
Si todo va bien, para mediados - finales de Febrero seré mamá!

servido por nazul
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16 Junio 2009

Atravesamos un caminito de piedras redondeadas, hasta llegar al estanque de las buenas sensaciones. Nada más visualizarlo me invadió una calma de un azul pastel, pues sus aguas eran transparentes como todo aquello que se hace a plena luz sin necesidad de escondrijos. Había reflejos agradables y una luminosidad blanca, a pesar de haber oscurecido unas horas atrás.
Taifuag me invitó a subir a una canoa, para deslizarnos por el Pasaje de la Luna hasta llegar al gran recodo. Peces de colores saltaban alrededor de nuestro medio de transporte, chapoteando en el agua, haciendo vítores y refrescándonos con su salpicar.

Cuando fui consciente del espectáculo visual y emocional que me habían regalado los duendes, me tumbé a todo lo largo, sin importarme nada más que aquello que quería saborear, antes de que se esfumara, sin imaginar que lo mejor estaba aún por llegar.
El cielo desprendía millones de ráfagas repletas de albor, siendo aún de madrugada. Eran las estrellas que lucían espléndidas en mitad de un paraíso celestial, prendiendo el firmamento en una bóveda que podría atraparse con las manos, lejos y a la vez tan cerca, mientras amanecía y anochecía en un mismo velar.
El silbido de un golpe de viento nos arrastró hasta un valle de hojas que me recordaron a los helechos de pozo. Una frondosidad espesa cubrió la visión, pero no dejaba de ser hermosa. En mitad de aquella tranquilidad, comenzó a sonar una música suave pero armónica, con un ritmo relajante a la par de misterioso.
- Es el Hada de la Luna - me comunicó Taifuag, a lo que fui capaz de recordar que me acompañaba en el viaje, había estado tan callada todo el tiempo que olvidé que fue ella la que me invitó a ese paseo.
Sonreí y seguí emocionándome con cada sensación. Continuamos por un pasaje en recodo sin más murmullo que el silencio, al tiempo que se sobreelevaba la voz del hada.
Y entonces la vi. La Luna estaba llena, refulgente, palpable y sólo para mí. Comenzó a danzar mientras la melodía se hacía cada vez más intensa, mientras mostraba sus fases en mitad del baile. Me quedé perpleja, espectáculo semejante jamás visto ni oído, con emociones indescriptibles. Le había compuesto tantas poesías, me había aferrado a ella en noches de romanticismo...que no pude resistir el impulso....la atrapé de un salto, la subí a la canoa y se la traje de regalo a él, al dueño de mi corazón.

Capítulos anteriores:
1: Viajando con Taifuag , 2: Fiesta en el bosque, 3: Prisano
servido por nazul
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8 Junio 2009
Lo pensamos de pronto. Hacía tiempo que no teníamos un fin de semana loco, de esos en los que improvisas, en los que "apañémosno como podamos" mientras te suceden anécdotas en las que tomas decisiones en ese momento pero para siempre recordar, una vez que ha pasado todo.

Prefiero escribir sobre mis viajes, visitas, excursiones...un tiempo después porque, al mirar las fotografías, recuerdo instantes, me río, me quedo con lo bueno de cada día y porque me traslado hasta aquel lugar.
Fue antes de Semana Santa, teníamos libre a partir del sábado a las 3 de la tarde. Así, como el que decide si se toma una naranja o una manzana de postre, prendimos un viaje hasta Huelva. Conocíamos algunas de sus playas pero no la capital, así que ese era el momento...una locura que comenzó el sábado por la tarde y terminó el domingo por la noche pero que permanecerá para siempre. Da hasta vértigo pensarlo en frío, por lo loco, pero la vida, en ocasiones, también necesita esa chispa.

Nuestro mini viaje coincidió con la estancia laboral de unos amigos, que nos habían insistido en que fuéramos antes de que regresaran a nuestra ciudad, así que aprovechamos para darles una sorpresa.
Fue inolvidable y muy bien aprovechado. Disfruté practicando una de mis aficiones favoritas: la fotografía.

Recorrimos los lugares típicos de la ciudad, sus calles principales, parques, plazas, la Casa Colón, la Catedral de la Merced, el Muelle de Riotinto, el barrio obrero, la gastronomía y los lugares de copas.

Me llamó mucho la atención el Barrio Obrero, no me lo había imaginado así, una de las cosas que más me gustó de la capital. Parecía que estuviéramos paseando por alguna ciudad inglesa. Algunas casas estaban muy bien cuidadas y habitadas por españoles, alemanes,...otras en cambio, necesitaban una buena mano de pintura y restauración. Pero el paseo en sí, por el barrio, fue muy agradable.

La visita al Nuevo Colombino no se me olvidará, no porque el Recreativo de Huelva sea el equipo más antiguo de la península Ibérica, sino porque se nos reventó la rueda del coche cuando estábamos aparcando para poder verlo. Menos mal que tengo un manitas estupendo como marido y no tardó mucho en cambiarla, aunque el pequeño incidente nos ralentizó la hora de llegada a Palos de la Frontera. En cualquier caso, no nos impidió visitar el Monasterio de la Rábida y el Foro Iberoamericano con la entrada al muelle de las carabelas.

Llegamos cansados, pero una locura como esa no tuvo desperdicio. Y como dice esa expresión tan andaluza: ¡Que nos quiten lo bailao!

servido por nazul
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1 Junio 2009
Corría el agua por la cascada de la fuente, en mi pequeño jardín. Sentada en el porche me quedé embaucada por un instante en esa estampa tan natural. Por fin una tarde libre, para mí, para pensar, para sentir, para ubicar todo esto tan raro que nunca antes me había sucedido. Y fue así como comencé a escribir, en aquel tiempo mío tan relajante, tan único, donde podía atrapar, palpar, saborear cada esencia de mi yo.
Los días raros no tienen por qué ser malos, tampoco buenos, sólo son diferentes. "Raros" es la palabra que mejor los define. Nada ha pasado más que yo. Llego a la conclusión que la edad tiene mucho que ver, es una etapa trascendente de mi vida. Y hay cambios que no se aprecian a viva luz, como de la niñez a la adolescencia o de la madurez a la vejez...pero en mi etapa, a diferencia del observador, sólo yo los percibo.

Fui siempre de sentir, de ponerme en el lugar del otro, de tener la conciencia tranquila ante mis actos. Fui de hablar cuando tuve que hacerlo, de escuchar cuando se me necesitó y de estar cuando era necesario. Fui de observar en silencio. Fui de llorar, de reír, de caer y levantar. Fui de aprender tras el renacer pero, por no ser perfecta, también fallé. Fui todo eso cuando decidí tener una calidad de vida e hipotequé hasta mi último rincón interior...a cambio de conocerme, de vivir, de seguir hacia delante sin ir pisándome los talones. No fue fácil pero mereció la pena.
Con los treinta cumplidos miro hacia la vida sabiendo que aún queda mucho por vivir y desconozco lo que me deparará pero me siento más preparada para continuar. También mucho más tranquila al saber que mi espejo es él, el que piensa y siente como yo. Y me miro y lo veo y se mira y me ve. Aunque los sentimientos de mujer siempre son más poderosos pero es un proyecto de vida mutuo, con cosas que se pueden elegir y otras tantas que no, pero con las manos y el corazón unidos.
Y sólo se me hubiera ocurrido pensar "¡qué pesada!" al ver dos llamadas seguidas de mi madre y, ahora sé que no es molestia sino que igual necesita contarme algo.
Y ¿quién hubiera pensado que lo que ayer me preocupada hoy se esfumó, si tan sólo ha pasado una noche y la percepción es distinta?. Y no hay sinrazones que valgan por encima de la lucidez.

Se desmoronó el proyecto profesional con el que soñé y aparcado está, no lo pienso remover. Porque de tanto darle vueltas lo terminaré por romper. La vida abre caminos y los tomas o los dejas según tu parecer, pero si te empecinas en uno tal vez te pierdas tres.
No sé por dónde va el rumbo pero ya no dudo de que lo encontraré. Tal vez sin buscarlo me tope con el.
En este tiempo raro cualquier otra función haré. No sé si mejor o peor pero la aceptaré.
¿Qué te ha pasado chiquilla? Pues que me siento más mujer. No es que antes no lo fuera pero es que "de golpe" me ha traspasado la piel, los sentidos, las neuras y hasta yo que sé.
Días raros o aleccionados...y así de rarita continuo porque parte de mi vivir es escribir.
Y posa su mano en mi cintura mientras me sobresalta suavemente. Y nos besamos con ternura escuchando el sonido de la fuente...
No hay más vida que la que uno acepta alegremente, no es derrota sino ser valiente! porque cuando menos lo espere habrá oportunidades inminentes.
servido por nazul
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22 Mayo 2009
Dicen que "a buen entendedor pocas palabras bastan".
Digo que "todos los cielos azules tienen sus días raros"
servido por nazul
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12 Mayo 2009
A medio camino entre Padua y Bologna encontré este rinconcito azul y sin dudarlo me lo llevé para mi colección.
25 de Octubre de 2007

...Mi tiempo...
Para convertirlo en el azul que me caracterizó desde que lo instalé dentro de mí.
Para proyectar reflejos hacia delante, partiendo desde cada día.
El valor de ese segundo en el que decido detenerme en lo que merece la pena, unido al instante en el que desecho, reciclo y parto desde cero con la base equilibrada de lo aprendido, sumado a lo que deseo: lo que conseguiré.
Con la fuerza de la libertad y las garras del timón, dirigido hacia el puerto que veré hecho realidad.
Y serpentean las rutas y, sin poder saber si es la correcta, tomo una.
Con la sonrisa en la comisura y el alma despejada,
el corazón aplacado y la razón borboteando lucidez.
La fe acurrucada en la esperanza,
Y la suerte deseando ser sorpresa.
Porque soy la misma de siempre pero siendo más yo.
Y prendió un azul que me inundó, la calma se preparó con vista a un futuro mejor.
¿Por qué no? Esta puede ser la ocasión....¡y sin haber cambiado de color!
servido por nazul
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28 Abril 2009
"Pasa del blanco al negro sin la más mínima vacilación"- me dije entre dientes. ¡Lástima que no todos tengamos a un Zola en nuestras vidas!
De un lugar a otro, sin importar el día, la hora ni el espacio. Pífano en mano, cual sacado del famoso cuadro impresionista. Recorría las calles de la ciudad al son que soplaba el viento y su música prendía en notas veloces que ondeaban como ráfagas suaves, deleitando al oído del que sabía escuchar tras el silbido de la brisa.
Amenizaba los cafés en las terrazas con un variado repertorio, sin más recolección que los mismos escasos céntimos que, a diario, caían en su cofia casi sin sonar. Pantalón rojo y chaqueta negra, con su flauta atravesada y su gorro de medio lado. Infante sin infantería y carente de infancia. Paradojas de la vida.
Momentos de cuento para el que alza su copa con música gratuita de fondo e instantes de deriva, sin timones, que marcan una posible promesa, para el que nada le cuesta tocar pero tanto que conseguir. Sin más rumbo que el de la charanga, por no haber nacido en alta cuna que premie el talento de su composición.
Y no podía irme de allí sin hacer un análisis de comparación, por lo mucho que se parecía a "El tocador de pífano" de Edouard Manet. Y por mí, por mi pasión por el Arte que hilvanaba demasiado con aquella historia. Aunque él era un chiquillo con mucha vida por delante. Yo una mujer, con hilos cosidos en mis álbumes artísticos, de profesión arriesgada y de ahínco persecutorio . Con la fuerza de las garras y las notas de los colores inimaginables, aún por definir. Y sí, también, con mucha vida por delante.
En mitad de la terraza, lápiz en mano, comencé a hilar esta historia que extrajo una obra real, como la vida misma. Y mi libreta se convirtió en garabatos y trazos de semejanza.
Manet, tras su viaje a España, quedó entusiasmado con la pintura de Velázquez pero no fue su técnica la que imitó para esta obra sino la de los pintores japoneses (grandes pinceladas lisas de rojo, negro y blanco), las que definieron la silueta del pífano. Fiel a la inspiración, rodeó la figura de negro oscureciendo las cintas del pantalón. Como se aprecia en la imagen, el niño, lleno de encanto, destaca sobre un fondo gris monocromo en lugar del tradicional marrón del taller. Lo único que le da al cuadro una muy ligera profundidad es la pequeña zona de sombra debajo del pie. Esta obra es de una gran sobriedad, la misma que los críticos de la época no tuvieron en cuenta, reprochándole a Manet, que pintara cromos.
Los únicos que escudaron esta obra de verdad eran el poeta Charles Baudelaire y Emile Zola. Mientras a los demás críticos les pasó inadvertida esta obra maestra, en un elogioso artículo Zola defendió: "no creo que sea posible conseguir un efecto más intenso con unos medios tan poco complicados. (...) Dispone poderosamente sus figuras, no retrocede ante las imposiciones de la naturaleza; pasa del blanco al negro sin la más mínima vacilación".
Para agradecer a Zola que le defendiera, Manet hizo el retrato del escritor y se lo regaló.
Eduard Manet, 1832-1883.
"El tocador de pífano". Óleo sobre tela (161 cm x 97 cm). Firmado en el borde derecho "Manet". Pintado en 1866. Ubicación: París, Museo de Orsay.
Y porque el impresionismo son pinceladas fugaces, como los intervalos gozosos de la vida, que hay que saborear en ese instante antes de que desaparezcan.
Y es así, sin vacilar, como pasamos de un estado a otro sin que lo aprecien más que unos pocos, los que realmente cuentan.
Yo no sé pintar más que lo que pintan las críticas artísticas de mi conocimiento adquirido, más que las pinceladas que, sin aportar, aporto; más que la pasión que corre por las venas y me toca el corazón, pero merecerá un premio el que ocupe "el puesto de Zola" en mi vida profesional.
Blanco de paz, negro de incertidumbre y rojo de pasión definen la silueta del Arte que en mi vida se cruzó.
servido por nazul
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