El gran puzzle azul

Fueron muchos los momentos de reflexión antes de dedicarme al mayor proyecto de mi vida: la reconstrucción de mi propio puzzle. A pesar de las valoraciones, de contar con los instrumentos adecuados y los mejores materiales para la composición, era inimaginable pensar en las dificultades para colocar nuevas piezas.
Hoy, justo en medio de un precioso renacer azul, se pueden observar las pinceladas verdosas dibujadas con una fina paleta, que muestra la esperanza de un calmado sentir. Antes de comenzarlo, fue imposible contar, una por una, las piezas pues estaban mezcladas entre ellas y guardadas en tantos lugares diferentes, que fue complejo montar el armazón. Fui colocando piezas a trompicones, para más tarde darme cuenta que hasta que no tuviera certeza de su encaje y color no debía poner una por poner, pues después era más frustrante quitarla y volver a comenzar. Me encontré en el camino a personas que ofrecieron su ayuda, para el traslado de grandes piezas. En medio de mi bruma, con el color de la niebla espesa que me impedía la visión real de un puzzle que llevaba toda la vida ausente de piezas, caminamos "compartiendo" y "luchando" hasta que conseguimos definir tramos que sería difícil derribarlos.
Comprobé que las piezas que colocamos juntas habían dado un excelente resultado y me aferré tan fuerte a sus manos que, sin ser consciente, me colé en una bolsa que portaba. La neblina me impedía diferenciar el cielo del mar y, aunque hay un punto en el que se unen, yo sólo veía una estampa llena de humos. Cuando me di cuenta donde estaba metida, que era en su mochila particular, que ella misma cargaba en su espalda...me asusté, porque sentí el cierre de la cremallera. Empecé a creer que la bruma se colaba allí dentro también y me puse a imaginar que ella caminaba con difícultad por mi peso, sin pensarlo dos veces, tras no querer molestarla, abrí la cremallera por un lado y me tiré, estampándome contra el suelo, enredándome en sus pies, lo que le produjo una zancadilla que la hizo perder pie. Justo era lo que jamás quería hacer, ni para ella ni para nadie, ni para mí que era el mayor daño que llevaba haciendo desde que me hice coleccionista de piezas. Las piezas se esparcieron por diferentes lugares y sentí que no podría reconstruirlo. Salí corriendo sin saber a donde ir. Lloré porque me sentía perdida, muy perdida y quería dar por terminado el puzzle para enmarcarlo y llevarlo a mi nuevo hogar. Pero no se podía, ahora estaba peor, había dado un paso falso que me traía nuevas consecuencias. Me desesperé en medio de colores que cruzaban fugazmente delante de mí, sin poder atrapar ninguno. Supe que lloró cuando salté de su mochila y aunque trató de explicarme por qué cerró la cremallera...yo ya estaba lejos, no sé dónde, había mucha niebla. Vaya caos formé, vaya lío de colores, vaya puzzle más difícil, vaya impaciente que soy, vaya errores, vaya...vaya...vaya...con lo bien que iban encajando las piezas...

En un claro de luz, regresé al lugar donde había surgido el tropiezo, pues era el único modo de reencontrarme con ella, empezar por el principio. En realidad estábamos al lado. Recogimos las piezas y tratamos de poner en orden la descomposición que yo había causado.
Una pieza..sólo una, pero debe estar tan perdida como yo... Siento la que he liado...sí, va por ti. Creo que necesito un descanso, así como relajarme cerca del mar azul. Igual no se puede, igual este verano sólo es para imaginárselo. Creo que el viaje más próximo es en octubre, y con él vendrá todo ese azul verdoso, lleno de calma y esperanza. Tal vez, si me detengo encuentre la pieza por sí sóla porque con tanto buscarla lo único que hago es cansarme, liar todo y poder perder lo que no quiero. Es tiempo de espera...pero a veces se confunde con desespera... Siempre hay un pero y, mientras lo haya, seguiré sin encontrar la pieza que falta. Estoy muuuuy cansada, necesito recuperar fuerzas para terminar esta gran obra. La que dejará huellas positivas durante toda mi vida, para mí la primera, porque cada vez que la vea colgada entenderé lo que he conseguido y, al mismo tiempo, podré ayudar a otros y, a su vez, seguir aprendiendo de ellos.










Rosa dijo
No sé si viene al caso pero siento que debo decirtelo.
Todos llevamos una mochila llena de sentimientos, de dificultades, de problemas, tú ya sabes como es mi mochila, que te voy a decir.
Pero mi mochila nunca la cierro con cremallera, intento que mi mochila sirva para que los que se quieran resguardar un ratito se sientan a gusto porque también está llena de cariño.
En mi corazón y en mi cabeza hay un trocito reservado para tí , si lo quieres aquí lo tienes para cuando lo necesites o sólo para que lo sepas, para mí no eres ninguna carga y yo para tí tampoco debo serlo.
No quiero agobiarte ni machacarte sólo deseo que hagas lo que mejor sea para tí.
Muchos besos
6 Julio 2007 | 09:55