El hada del silencio
Descubrí en el mundo mágico que las hadas también lloran. Tal vez, siempre lo sospeché pero nunca lo había comprobado hasta que realmente vi amanecer y anochecer a la vez, fue el azul del renacer...
Soy una persona de fe y, creo, creo que las cosas siempre pueden cambiar e incluso por muy mal que estén, se logran mejorar. A veces no le veo la punta al hilo, pero trato de llenarme de calma, de respirar aire puro sin dejarme contaminar, de encontrar esos momentos que sólo una misma puede sentir en lo profundo de su corazón y que se llama paz, me rodeo de toda la gama azul y, poco a poco, entre penumbras, voy atinando. Fueron muchos los intervalos de prácticas, de vaivenes, de mayores y menores tempestades. Cuando se te complica la vida nada más nacer, a trancas y barrancas vas consiguiendo crecer. A lo largo de toda una vida, fueron muchos los momentos para aprender.
En medio del camino, me encontré con alguien con el mismo destino y hoy es mi marido. Dos almas gemelas, perdidas en un mismo compás, navegando contra la inmensidad para obtener un gran resultado: mar en calma, con ese azul único en el momento en el que el cielo se une con el mar. Somos felices, muy felices juntos y coloreamos hasta lo que no se puede pintar, pero la vida no para de estrujar... Juntos aprendimos que la vida cuando te da, también te quita. A los dos, juntos, nos dio mucho pero nos quitó otro tanto...y sin embargo por el camino vamos. Lo recorrimos tantas veces que hemos ganado en valores, en seguridad, en firmeza, en paciencia, en amor y, cómo no, en fe. Aún así, siempre vendrán momentos mejores. Lo sé.
Qué paradoja tiene esta vida y en breve comprenderán por qué o, al menos, a mí me lo parece. Siempre creí en Dios aunque, como humana, también dudé muchas otras veces, pero hay momentos en los que si nada se puede hacer, sólo te queda la fe. Y finalmente, siempre obtuve respuesta. Y, ¿cuál es la paradoja? Nos encontramos con unos conocidos, que no son creyentes. Pero después de la conversación me quedé pensando....
Ellos: ¿Qué tal, cómo os va?
Nos: Muy bien, gracias. ¿Y a vosotros?
Ella: No nos puede ir mejor. En este momento soy tan feliz, lo tengo todo. Por eso, a veces, pienso que Dios me tiene que tener preparado algo muy malo porque ahora estoy tocando el cielo con las manos...(seguimos conversando..)
Para mis adentros, pensé que por esa regla de tres, a nosotros nos debía estar preparando algo fuera de serie.
¡Qué paradoja!- pensé también. Eramos nosotros los creyentes, ¿no? y fue cuando me di cuenta de lo que teníamos nosotros y que les faltaba a ellos: Fe
Y coincidiendo con las festividades, nos fuimos de viaje al mundo mágico. Conocí al hada que llora en silencio, al mismo tiempo que acepta la vida tal cual le tocó vivir. Lucha por ser mejor cada día, cree en un mundo diferente, no se queja, tiene una paciencia infinita y sueña con tocar, algún día, el cielo con las manos. Iba vestida de azul, del azul renacer...el color más hermoso que puedan imaginar. Quise ser como ella pero, obviamente, yo no soy un hada. Aunque a veces vuele, tengo los pies muy en la tierra.
Pero me enseñó a llorar en silencio y a estar entre la gente, sin estarlo....

















supernova dijo
jooo Na...has descrito perfectamente muchas sensaciones q he aprendido y q vivo...
La fe....mi fe es particular....perdí a la persona más importante d e mi vida cuando tenia 14 años y..aún no tenia muy claro el concepto de Dios..Cuando se murió...aquel Dios q me enseñaron en la escuela, lo odié hasta más no poder..Con el tiempo.."lo perdoné"pero....siempre q pido algo o rezo....no es a él....sino a la persona q se llevó y me enseñó sin hacerlo, q se puede creer y tener fe..Este finde...algo durillo para mi, una vez más me dio lo q quería....En cambio hay cosas q no sé si llegarán...
un bonito texto q invita a pensar....
un día para mi respiro...jeje.
besitos llenos de fe y conexión entre las dos ;-)
27 Marzo 2008 | 05:13 PM