Una noche de entretiempo
En el Sur, prácticamente no existen. O hace frío o hace mucho calor, pero los días de entretiempo en los que tienes una buena temperatura y estas bien con una manga, media manga, manga corta o sin mangas...por la noche, son muy escasos.
Pues el día 13 de Septiembre, lo fue. Llevaba un tiempo soñando con su viaje a España. Y habíamos previsto el día que...si todo salía bien...podríamos vernos. Me emocionaba la idea, porque desde que comencé en la coctelera la leía en silencio. Aprendía con cada post, lleno de lecciones, de palabras sabías, maduras y de un corazón que va más allá de fronteras.
Yo soy muy de sentir, y por eventos sucedidos que no vienen al post, pues soy como un imán para atraer las sensaciones positivas o negativas que me producen las personas. Ya, sin conocernos personalmente tenía una idea, porque sus palabras eran un bálsamo para mí...llenas de luz, de transparencia, de tranquilidad...y si le pusiéramos un color, de azul...un azul más que especial.
Desde el día que contactamos, fue creciendo el aprendizaje...forjándose una amistad y aportándome cantidad de sabiduría. Tenía unas ganas tremendas de conocerla.
Esa noche llegó, y con ella el encuentro. Fueron unas horas muy azules, donde brillaban las estrellas, especialmente las dos que lleva en sus grandes ojos rebosantes de luz y sinceridad. Ella lo sabe, pero quería compartirlo. Me pareció encantadora. Desde el principio tuve la sensación que nos conocíeramos de toda la vida. Cuando fuimos a recogerla al hotel, la sentí como si fuera a por una amiga de siempre.
Fluyeron las palabras de distintos temas, opiniones, risas, fotos, copas, paseos, besos, abrazos, regalos, monumentos, luces, gente, calma, serenidad, transparencia, calidez, madurez, comprensión...humana, muy humana. La persona que cualquiera quisiera tener como su mejor amiga. Una mujer hermosa por dentro y por fuera.
El tiempo voló, el cual no me hubiera importado retener, pero me dejó una sensación muy dulce y un cálido abrigo en mi corazón que sé que perdurará. Si antes la admiraba, ahora ya os podeis imaginar. Lo mejor de todo, porque lo siento, sé que la amistad crecerá y yo seguiré aprendiendo de su calidad.
Gracias, mil gracias a Madeleine de Cubas, por haber tomado ese tiempo con mi marido y conmigo. Gracias a tu marido por este viaje. Gracias por las fotos, y gracias por ser una persona fuera de serie. Te robo una expresión: Se te quiere, y mucho.













www-lacoctelera-com-inaki dijo
Estupenda viajera y estupenda anfitriona. Un besito con sabor a bombón azul.
6 Octubre 2008 | 11:24 AM