Besos de chocolate
Humeaba el capuccino en aquel pequeño café, mientras tus manos daban calor a las mías. Fuera hacía un frío tremendo, el cielo era muy gris y una lluvia fina nos acompañó todo el día, con espacios intermitentes donde algunas tormentas descargaron con fuerza. El panorama pintaba bastante feo, pero...¡estábamos en Florencia! llevábamos pocos días casados y en ese momento lo único que apetecía era exprimir el jugo de cada situación.
¿Cuánto tiempo había soñado con la cubierta de Santa Maria del Fiore, primera gran cúpula del Renacimiento, obra de Filippo Brunelleschi? Justo había que volver la esquina para verla, ya estaba a algunos metros pero aquellos segundos se resistieron, hasta que me topé de frente con uno de mis sueños. Lo que sentí fue tan intenso que me lo quedé para mí porque no sé si al compartirlo me comprenderían. ¿Y qué más da que me entendieran o no, si estaba dentro de mí y nada ni nadie lo cambiaría?
Paseamos por lugares como Piazzale Degli Uffizi, Piazza Della Signoria...donde la emoción estuvo presente todo el tiempo...¿ha llegado a irse?...al mirar mi colección de fotos compruebo que no.
Ver, tocar, fotografiar...detenerme y sentir todo aquello que durante años acompañaron mis apuntes, mis ilusiones, mis sueños...se agolpaba en la garganta y se arremolinaba en todo mi ser.
La grandiosidad del Puente Vecchio, sus vistas, su tranquilidad...envuelta en esa fina llovizna que calaba no sólo el exterior.
Calabobo la llaman cuando es tan delicada y, si duda, a estos dos bobos enamorados los caló la ciudad entera, aunque no hubiera estado lloviendo. Resultó interesante así como estaba, y siempre quedaría otro sueño, el de volver...porque obviamente se quedaron cosas sin ver.
Al caer la tarde, después de haber zigzagueado por diferentes recovecos con impresión, nos adentramos en una chocolatería...lo que yo no sabía: ¡la cantidad de sabores tan inmensa que había!.
Dibujé el color de aquella ciudad: un azul florentino con un grisáceo particular, pero los besos de chocolate hicieron que se dulcificara mucho más.
Han pasado 15 meses y todo sigue tal cual.
Hoy estoy en mi ciudad, también con una lluvía fina, volviendo a Florencia de un modo fugaz. Elegante, majestuosa y con su arte...fundamental.
Florencia no cabe en un sólo post...así que otro día escribiré más.
Tengo unas cañas rellenas en el horno, me parece que esta tarde de nuevo habrá besos de chocolate y cosas por contar.




















supernova dijo
Q RICO...QUE ENVIDIA SANA.AYSSSS, DE TODO!JEJE.
BESITOS MOJADOS.
29 Enero 2009 | 04:47 PM