Loco finde
Lo pensamos de pronto. Hacía tiempo que no teníamos un fin de semana loco, de esos en los que improvisas, en los que "apañémosno como podamos" mientras te suceden anécdotas en las que tomas decisiones en ese momento pero para siempre recordar, una vez que ha pasado todo.
Prefiero escribir sobre mis viajes, visitas, excursiones...un tiempo después porque, al mirar las fotografías, recuerdo instantes, me río, me quedo con lo bueno de cada día y porque me traslado hasta aquel lugar.
Fue antes de Semana Santa, teníamos libre a partir del sábado a las 3 de la tarde. Así, como el que decide si se toma una naranja o una manzana de postre, prendimos un viaje hasta Huelva. Conocíamos algunas de sus playas pero no la capital, así que ese era el momento...una locura que comenzó el sábado por la tarde y terminó el domingo por la noche pero que permanecerá para siempre. Da hasta vértigo pensarlo en frío, por lo loco, pero la vida, en ocasiones, también necesita esa chispa.
Nuestro mini viaje coincidió con la estancia laboral de unos amigos, que nos habían insistido en que fuéramos antes de que regresaran a nuestra ciudad, así que aprovechamos para darles una sorpresa.
Fue inolvidable y muy bien aprovechado. Disfruté practicando una de mis aficiones favoritas: la fotografía.
Recorrimos los lugares típicos de la ciudad, sus calles principales, parques, plazas, la Casa Colón, la Catedral de la Merced, el Muelle de Riotinto, el barrio obrero, la gastronomía y los lugares de copas.
Me llamó mucho la atención el Barrio Obrero, no me lo había imaginado así, una de las cosas que más me gustó de la capital. Parecía que estuviéramos paseando por alguna ciudad inglesa. Algunas casas estaban muy bien cuidadas y habitadas por españoles, alemanes,...otras en cambio, necesitaban una buena mano de pintura y restauración. Pero el paseo en sí, por el barrio, fue muy agradable.
La visita al Nuevo Colombino no se me olvidará, no porque el Recreativo de Huelva sea el equipo más antiguo de la península Ibérica, sino porque se nos reventó la rueda del coche cuando estábamos aparcando para poder verlo. Menos mal que tengo un manitas estupendo como marido y no tardó mucho en cambiarla, aunque el pequeño incidente nos ralentizó la hora de llegada a Palos de la Frontera. En cualquier caso, no nos impidió visitar el Monasterio de la Rábida y el Foro Iberoamericano con la entrada al muelle de las carabelas.
Llegamos cansados, pero una locura como esa no tuvo desperdicio. Y como dice esa expresión tan andaluza: ¡Que nos quiten lo bailao!















lucerodelalba dijo
A veces estos viajes inprovisados son los mejores , esa chispa loca da vidilla al asunto jeje
un beso guapa.
8 Junio 2009 | 08:00 PM